viernes, 12 de mayo de 2017

EL DON DE LA SENSIBILIDAD Y LA FIBROMIALGIA





Con los años es habitual percatarse de que el tiempo, el tesoro más grande que poseemos y que se cuenta por horas, días, meses o años, no es otra cosa que una medida. El tiempo es ahora; cada día es el mejor del año. El tiempo es sabiduría. Se detiene cuando aceptas lo  que te ha tocado vivir. Comprendes que las prisas, los plazos o las fechas son sólo formas de medir el tiempo. Y entonces comienzas a vivir a tu ritmo, sin prisas. Y escribes cuando puedes, no cuando quieres, pero no por eso deja de ser menos excitante. Un día de los nuestros, vale por dos mañanas.
El artículo con el que continuo, tras una larga ausencia, en mi blog "El diario de Amanda Flores", se publicó hace un año en el periódico digital La Voz del Sur. Quiero recuperarlo por aquí para continuar aportando mi granito de arena en esta causa, para muchos, invisible, y para sus protagonistas, todo un reto de vida.



  EL DON DE LA SENSIBILIDAD Y LA FIBROMIALGIA


 Lacitos aparte,  el 12 de mayo se celebra el Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica. Ambos se han convertido en un filón para experimentar con cobayas humanas y, sobre todo, para que un montón de gente se haga rica con el lanzamiento de todo tipo de fármacos y terapias que prometen ser la panacea para quienes han sido “agraciados” con padecer esta incalificable y extraña enfermedad.
No voy a aburrir al personal con un panegírico sobre la Fibromialgia, ni a contar mi vida en tres tomos: si algo sobran  hoy  en día son sitios donde informarse. O desinformarse –  según se mire  –. Tampoco voy a desperdiciar la oportunidad de expresar mi opinión al respecto.

Lo que lleva a pensar en el suicidio cuando tienes Fibromialgia y SDFC, no es el dolor, ni los síntomas, ni tampoco tener que estar justificándote constantemente porque tu aspecto te delata y nadie puede llegar a imaginar lo que ocurre bajo la corteza de tu piel. Lo que te hace sobrar en el mundo cuando la padeces, es la incomprensión social. La mayoría de la sociedad etiqueta erróneamente a todos los portadores de FM con el mismo rasero. Si un simple resfriado, un dolor de cabeza o un orgasmo, tienen diferentes grados en quienes lo padecen (o lo gozan), la Fibromialgia y el SDFC  tampoco afectan por igual a todo el mundo. Por mucho que el listillo de turno se empeñe. Además, está el hecho de que son enfermedades desconocidas socialmente, por lo que son menospreciadas, e incluso negadas por el entorno próximo: familia, laboral y médico. Todo ello no hace sino desubicar, todavía más, a una persona que de por sí está totalmente desconcertada tratando de encontrar una explicación a lo que le ocurre.

He estado revisando algunos artículos y estudios sobre los últimos avances que se han producido en los últimos años sobre este complejo y lucrativo negocio y no me han decepcionado. Todo un repertorio de novedosas teorías que  tratan de innovar hipótesis ya manidas. Ahora se achaca el origen de la FM a la cervical,  la cabeza, terminaciones nerviosas de manos y pies, en las alteraciones del flujo sanguíneo, los genes, o en el cerebro. Algunos la describen como una anomalía genética, e incluso, hablan de grados de bipolaridad en las pacientes. Lo cierto es que cuanto más disperso sea su origen mayor cantidad de dinero generará.

Para mi sorpresa, también he encontrado algunos estudios novedosos excelentemente documentados. En uno de ellos  se declara que el grupo de FM estudiado tenía considerablemente más sensibilidad a estímulos sensoriales táctiles, auditivos y olfativos en comparación con grupos de control que no mostraron tales hipersensibilidades.
Otro estudio, en la misma línea, llega a la conclusión de  que las mujeres con FM reportaron un aumento en la sensibilidad a los estímulos en el ambiente y podrían experimentar más estrés relacionado con las condiciones sensoriales en la vida diaria.
El tercer estudio que atrapa mi atención argumenta que la sensibilidad sensorial a estímulos presentes en la vida cotidiana, que no parecen molestar a otras personas, sí lo hacen en pacientes de FM, quedando demostrado que poseen una alta sensibilidad para determinadas situaciones, aparentemente normales en el resto de la población.
Parece que, dejando a un lado la ciencia, por fin se está prestando atención a algo que eran tan evidente que dejó de serlo: la sensibilidad en las pacientes de FM.

Personalmente, toda la vida me tacharon de sensible, llorona, rara, delicada o aguafiestas. También de “excesiva”. Toda la vida pensé que había nacido con un defecto de fábrica que debía ocultar y que me condenaba a una vida de segunda clase. Hasta que, no hace mucho tiempo, descubrí que hay una tipología de personas llamadas PAS (Personas Altamente Sensibles). El libro “El Don de la Sensibilidad” que Elaine Aron escribió en la década de los 90 los retrata y descubre. Apenas he leído un tercio del ejemplar y creo que todo el mundo debería leerlo. Con el tiempo una va descubriendo que tener información que pueda arrojar luz a lo que te ocurre, te aporta serenidad y confianza, básicamente, porque aquello de lo que no te percates, te hará daño.

(…) Tener un sistema nervioso sensible es normal, es un rasgo básicamente neutro. Probablemente, usted lo haya heredado. Sucede en alrededor del 15 al 20% de la población. Significa que es usted consciente de cosas muy sutiles de su entorno, una gran ventaja en muchas situaciones. También significa que se ve abrumado más fácilmente cuando se ve sometido durante mucho tiempo a un entorno altamente estimulante, bombardeado con imágenes y sonidos hasta que se siente exhausto y con el sistema nervios alterado (…)

¿Cuál es el ideal en nuestra cultura? Las películas, los anuncios, el diseño de los espacios públicos, todo nos recuerda que tenemos que ser tan rudos como Terminator, tan estoicos como Clint Eastwood y tan extravertidos como Goldie Hawn. Nos deberían estimular agradablemente las luces brillantes, el ruido, una pandilla de chicos alegres que pasa el rato en el bar… Si nos sentimos saturados y sensibles, siempre podemos tomarnos un calmante (…)

Son algunos extractos del libro, que dan pistas del desconcierto que ha acompañado a las PAS antes de percatarse de lo que les sucedía, si es que alguna vez llegaron a hacerlo.

La directora del programa de rehabilitación del dolor crónico en la Clínica de Cleveland, Judith Scheman, opina que los traumas del pasado pueden hacer que la gente sea más sensible al dolor y por lo tanto más susceptible a transtornos como la Fibromialgia. Ella y su equipo impulsan a los pacientes con dolor a “explorar su pasado y sus traumas emocionales”, pero muchos rechazan hacerlo porque a menudo no comprenden por qué tienen que hacer un trabajo emocional.
Yo creo que para afrontar cualquier enfermedad es necesario llevar a cabo un trabajo personal que incluye un exhaustivo ejercicio de introspección. Las consecuencias pueden ser cambios abrumadores en tu vida personal pero, a menudo, esos cambios suponen reconducir dolencias, e incluso, el modo de ver o saborear la vida.
También creo , que dado lo denostado que se cotiza hoy en día el ser sensible, muchas personas no quieran ahondar en algo que les puede estigmatizar - todavía más - , por lo que deciden continuar sus vidas por los renglones torcidos que les dictan la sociedad o sus “seres queridos”, con el consiguiente perjuicio para su salud física y emocional.

Estaría bien hacer borrón y cuenta nueva y renovar el enfoque del concepto “sensibilidad” para dejar de apreciarlo como sinónimo de “debilidad”, y comenzar a valorar el ser sensible como algo que hace genuinos a quienes lo son. Existen Personas Altamente Sensibles que son  escritores, filósofos, artistas, investigadores o terapeutas, que aportan o sugieren el pensar diferente en todas las extensiones posibles de una idea.

Por mi propia experiencia y por lo que he observado a lo largo de los años con pacientes  de FM en diversos ámbitos, creo que detrás de una paciente con FM se oculta una Persona Altamente Sensible, desbordada por el impacto que supuso en su ser no amoldarse al ideal de su cultura, y no encajar con los estereotipos que se nos ofrecen para ser imitados. En mi caso, me afectó, no sólo por el modo como me trataban los demás, sino sobre todo, por el modo en que llegué a tratarme a mí misma.

A veces conviene apartarse un poco de lo científico, de lo convencional. Lo maravilloso es que  puedes apreciar con mayor claridad la relación directa de las experiencias emocionales con el cuerpo, y lo que supone el crecimiento personal en la manera de reconducir la enfermedad en las personas con FM (o con cualquier otra dolencia). Descubrir como una de sus posibles causas es el ser Altamente Sensible y, también, ser conscientes de sus efectos. Pero,  sobre todo, ser consciente de que ello, no sólo no mermará tu calidad como ser humano, sino que te aportará sabiduría. Se trata de adquirir consciencia del don que supone ser una PAS (Persona Altamente Sensible) para llegar al estadio de vivir la vida en lugar de padecerla.
 El libro de Elaine Aron explica y arroja luz a los que durante tanto tiempo anduvimos por la oscuridad sobre estimulados y activados sin ser conscientes de ello, y por ello, atacados por la enfermedad. Tengamos FM o no, no somos lloricas, cuentistas, excesivos, aguafiestas ni débiles, sólo Personas Altamente Sensibles; no nacimos defectuosas, sino con un don: El Don de la Sensibilidad.



Puede interesar:

La MEDICINA INTEGRATIVA aborda los problemas del cuerpo, pero también de la mente y del espíritu, y lo hace de forma global. Este método está cambiando de forma importante los modos de tratamiento y ha contribuido a mejorar la calidad de vida, reducir sus complicaciones y crisis, los pacientes encuentran fases prolongadas sin síntomas, hay mejora en los parámetros bioquímicos e inflamatorios. El consumo de medicamentos potentes disminuye reduciendo sus efectos secundarios. Su práctica se está extendiendo como un movimiento médico internacional y tiene como algunos ejemplos el trabajo en los Estados Unidos del Consorcio Norteamericano de Facultades de Medicina con más de 44 facultades de medicina de alto prestigio (www.imconsortium.org), en Alemania (Congreso Europeo de Medicina Integrativa), o en el Reino Unido en los trabajos y actividades del Royal Hospital for Integrated Medicine, entre otros.



jueves, 27 de octubre de 2016

ACERCA DEL DESTINO



"Nadie está aquí para cumplir tu sueño. Todo el mundo está aquí para cumplir su propio destino, su propia realidad"

 - Osho -





A mi madre

miércoles, 6 de julio de 2016

CONI







Yo estaba tomando algo refrescante en la terraza de un bar cuando pasó por delante de mí. Nos miramos y en pocos segundos supimos que nuestras vidas ya nunca volverían a ser las mismas.
 Su porte elegante delataba que descendía de una estirpe procedente del noroeste de Europa; su madurez le hacía rezumar seguridad en cada pisada que daba, sin quitarle emoción a sus actos. Me cautivó su serenidad. Lo nuestro fue amor a primera vista. Un flechazo. Ocurre cuando no escondemos lo que realmente sentimos bajo un manto de palabras escogidas para la ocasión, cuando nuestros ojos insinúan, gritan, mucho más que un millón de palabras que describen la crudeza de los hechos. Cuando los ojos de quienes se miran dicen tanto, no importan los idiomas. Desde el minuto cero nos entendimos con la mirada, por eso no nos hizo falta un diccionario para comprendernos

              "Quien no entiende una mirada jamás entenderá una larga explicación"

Todavía no hace un año que llegó a mi vida y nunca imaginé que me la cambiaría tanto ni que me brindaría momentos tan felices. Cada mañana, con las claritas del día, me enseña a descubrir  diferentes amaneceres. Los olores de la lluvia, del rocío sobre el césped del parque; los diferentes colores de la hierba y de los árboles según la época del año. Su carácter atrae a personas maravillosas llenas de buena energía, entre las que estamos encontrando amigos con intereses comunes.

Mi querido compañero llegó a mí de una manera muy especial. También hace mi vida cada día más especial y presiento que va a ser así durante mucho tiempo. Sí... nunca imaginé que mi perro pudiera llegar a ser tan terapeútico, ni que llegara en un momento tan importante de mi vida, ni que me arrancara lo más parecido que he hecho a una carta de amor desde hace mucho, mucho tiempo. Porque es eso, el TIEMPO, lo más importante que tenemos para compartir.
 Tiempo, con la certeza, ahora sí, de que él no es de los que se cuelan sin invitación, se despiden a la francesa, o regala títulos de cornuda.

A Coni, mi perro.





TE DESEO TIEMPO   

No te deseo un regalo cualquiera,
te deseo aquello que la mayoría no tiene,
te deseo tiempo, para reír y divertirte,
si lo usas adecuadamente podrás obtener de él lo que quieras.

Te deseo tiempo para tu quehacer y tu pensar
no sólo para ti mismo sino también para dedicárselo a los demás.

Te deseo tiempo no para apurarte y andar con prisas
sino para que siempre estés content@.

Te deseo tiempo, no sólo para que transcurra, 
sino para que te quede:
tiempo para asombrarte y tiempo para tener confianza
y no sólo para que lo veas en el reloj.

Te deseo tiempo para que toques las estrellas
y tiempo para crecer, para madurar. Para ser tú.

Te deseo tiempo, para tener esperanza otra vez y para amar,
no tiene sentido añorar.

Te deseo tiempo para que te encuentres contigo mism@,
 para vivir cada día, cada hora, cada minuto como un regalo.

También te deseo tiempo para perdonar y aceptar.

Te deseo de corazón que tengas tiempo,
tiempo para la vida y para tu vida.


Elli Michler (1921-2014) escribió este bello poema 1987.






martes, 31 de mayo de 2016

POLÍTICAMENTE INCORRECTA





Es domingo y está amaneciendo. Llueve copiosamente. Parece como si la lluvia fuera una señal para detener en seco la fiesta. Una señal para limpiar la atmósfera y hacer borrón y cuenta nueva. A veces las señales llegan de un modo casi imperceptible, aunque eso poco o nada importa si no se está preparado para descifrarlas, o cuando el concepto que se tiene de ”señal“  es el de prohibido adelantar, aparcar, o circular a más de 80. Y aun así, ¿quién hace caso a las señales?

La última vez que me vistieron de gitana apenas tenía 10 años y mis progenitores aún vivían. No tengo ni idea de dónde puede estar la foto que lo constata. No sé si es políticamente correcto decirlo, pero me figuro a mis padres bastante decepcionados conmigo por haberles salido rana y no haber continuado con una tradición por la que Jerez, la tierra del vino – ese gran desconocido -  es célebre mundialmente.
Ya no hay fotos en papel; en la era de la tecnología y de la desinformación instantánea nos basta un teléfono móvil para  tomar fotos digitales o videos que retratan con pelos y señales lo que está sucediendo. Y los colgamos automáticamente en la red social de turno para mostrar al universo internauta, al mundo, lo contentos, felices o pedos que estamos.
 Lo que cada uno ve en esas imágenes es asunto suyo, pero  la mayoría  gusta  de interpretar un mundo de luz y color en torno a esa felicidad postiza que se vende como el estado ideal para el cuerpo y la mente.

El último documento digital que acredita mi paso por la feria de Jerez data del pasado sábado durante el alumbrado de la misma; aunque el resto de los días no hago acto de presencia por allí -  por diversos motivos - , me gusta asistir cada año al pistoletazo de salida del Show – nunca mejor dicho -. Adoro ese momento en el que una explosión de luces y colores aparece en la negrura de la noche y todos los allí presentes, al unísono, comenzamos a aplaudir. Es muy simbólico para mí; en cierto modo me recuerda a las puestas de sol del Sajorami, donde gente con una vibra mágica se desparrama por la arena de la playa y espera sonriente a que el sol se oculte y romper en aplausos, ante ese espectáculo de la naturaleza durante el que todos nos sentimos uno.

A excepción del “momento alumbrado” y “momento puesta de sol” me resulta bastante complicado ubicar situaciones similares, de “todos a una”, entre una masa, que no sólo va a su bola, sino que no tiene ni idea  de a dónde conduce esa especie de huida hacia ninguna parte que se ha apoderado, ahora más que nunca, de eso que vino a llamarse “humanidad”.

No sé si será políticamente correcto, pero es ahora, más que nunca, cuando siento algo más que sonrojo por el espectáculo que ofrecemos ante el mundo y por el que nos sentimos tan orgullosos (caballos, vino, trajes de gitana,  poderío,  diferencias de clases notorias, modelitos imposibles, violencia en las calles del Real,  explotación de quienes quieren sacar un dinero extra trabajando en las casetas...).  Un derroche de fiesta y tronío  inversamente proporcional a las estadísticas que declaran a Jerez como la gran ciudad con mayor tasa de paro de la zona EURO. Está claro que algo no cuadra.

Llama la atención lo perfectamente sincronizados que estamos para  pasarlo bien cuando se nos indica, ¿hasta ese punto nos hemos vuelto obtusos que nos tienen que decir cómo y cuando podemos divertirnos…? Incluso hay un día especial dedicado a las mujeres; parece como si muchas de ellas, esclavas del machismo imperante,  obtuvieran el pase pernocta del marido y de la sociedad para tener barra libre y ser las reinas del baile por un día, dentro, eso sí,  de un recinto cerrado donde puedan estar controladas. ¿Por qué el día “de las mujeres” y no el día de” la exaltación al traje de flamenca”?, es un suponer. Se eliminaría cualquier atisbo de machismo en una jornada de un miércoles que no ha logrado figurar en el libro Guiness de los récords por el mayor número de mujeres vestidas con traje de flamenca. Qué disgusto.

Apenas ha pasado un lustro desde que se produjeron en nuestra ciudad huelgas salvajes de todo tipo; de estar en el punto de mira de la prensa internacional, no sólo por la corrupción y el disparate político por el que somos conocidos mundialmente, sino por la docilidad con la que hemos suplantado nuestros derechos -  y también, por qué  no, nuestros deberes -  por el “dame pan y dime tonto”, o por el “dame feria, fútbol, semana santa, lo que sea,  y dime lo que quieras”. Eso deben de pensar los que ven todo tipo de imágenes circulando por la Red, y también la prensa nacional e internacional, a medida que van teniendo constancia del jolgorio desbocado, en lo que se presume “la mejor feria de la Historia”.
Si tenemos los ingredientes -  flamenco, turismo, vino, belleza e Historia -, me pregunto por qué el plato resultante es tan poco apetecible, tan escaso. Me apena ver la decadencia del lugar que me ha visto nacer, con cuyos ciudadanos profeso cada vez menos empatía.
Definitivamente, no creo posible una remontada. No creo posible que esta involución dé paso a la apertura mental necesaria para aplaudir, para estar todos a una, en otros momentos que no sean los del alumbrado de la feria.

No nos debería de coger desprevenidos si vienen vacas, todavía más flacas, y el resto del mundo se dirige hacia nosotros con aquel refrán que me soltó una amiga de “Graná”,  con toda la gracia del mundo:

 “A quien tiene cama y duerme en el suelo no hay que tenerle duelo”.

Ya ha amanecido. Está diluviando y no tiene pinta de que vaya a parar... Quien quiera verlo como una mala pasada de la climatología es libre de hacerlo. Yo me quedo con que es una Señal para que esto pare ya en seco, aunque mucho me temo que esto no lo para ya ni el diluvio universal. Y no se trata de que me guste o no la feria, se trata de que –  aunque me tilden de políticamente incorrecta – a estas alturas de la película,   no tengo el chichi pa farolillos.

Para el resto, que siga la fiesta.

Amanda Flores